El islam es una religión atrasada, inadecuada para sociedades desarrolladas o instruidas. Lo que vemos en los musulmanes es incompatible con la etiqueta y las conductas de los tiempos modernos, especialmente en las sociedades occidentales.
Una guía coránica de la etiqueta atemporal
La acusación de que el islam es una religión atrasada se basa en un malentendido fundamental. Confunde las acciones de algunos individuos con el marco ético atemporal del Corán. La realidad es que el Corán no promueve un código de conducta atrasado; ofrece un conjunto de principios morales universales que no solo son compatibles con cualquier sociedad verdaderamente desarrollada e instruida, sino que constituyen su fundamento mismo.
El Corán está lleno de versículos que fomentan un nivel de conducta ética muy valorado en las sociedades civiles modernas: desde el habla diplomática hasta la integridad comercial y la responsabilidad medioambiental.
1. El Profeta Muhammad: un modelo de compasión
El Corán presenta al Profeta como el modelo supremo de compasión y de conducta amable, y hasta le ordena ser afable en su trato.
فَبِمَا رَحْمَةٍ مِّنَ اللَّهِ لِنتَ لَهُمْ ۖ وَلَوْ كُنتَ فَظًّا غَلِيظَ الْقَلْبِ لَانفَضُّوا مِنْ حَوْلِكَ
“[Oh, Mujámmad] Por misericordia de Dios eres compasivo con ellos. Si hubieras sido rudo y de corazón duro se habrían alejado de ti […]” (3:159)
Este versículo ordena directamente la amabilidad y prohíbe la dureza, subrayando que es una característica esencial de un líder. La vida del Profeta fue un ejemplo vivo de ello; era conocido por su bondad hacia todas las personas, incluidos los no musulmanes e incluso quienes le hacían daño.
2. Cortesía social y privacidad: la base de la etiqueta moderna
El comportamiento “civilizado” moderno se define por el respeto a la privacidad y por unas interacciones sociales refinadas. El Corán las institucionalizó hace 1400 años:
• El derecho a la privacidad:
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا لَا تَدْخُلُوا بُيُوتًا غَيْرَ بُيُوتِكُمْ حَتَّىٰ تَسْتَأْنِسُوا وَتُسَلِّمُوا عَلَىٰ أَهْلِهَا
“¡Oh, creyentes! No entren en ninguna casa que no sea la suya sin antes pedir permiso y saludar a su gente.” (24:27)
• Refinar el discurso público:
وَقُولُوا لِلنَّاسِ حُسْنًا
“[…] hablen a la gente de buenas maneras […]” (2:83)
El mandato no es solo decir “la verdad”, sino hablar con Husn (belleza y excelencia).
• Respetar el espacio cívico:
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا إِذَا قِيلَ لَكُمْ تَفَسَّحُوا فِي الْمَجَالِسِ فَافْسَحُوا يَفْسَحِ اللَّهُ لَكُمْ
“¡Oh, creyentes! Cuando se les dice: ‘Hagan un lugar en las reuniones, háganlo, para que Dios les haga a ustedes un lugar’.” (58:11)
Es una lección directa de consideración social y de orden público.
3. Bondad, justicia y buena conducta
El Corán ordena reiteradamente a los musulmanes ser justos y tratar a los demás con bondad y respeto.
إِنَّ اللَّهَ يَأْمُرُ بِالْعَدْلِ وَالْإِحْسَانِ وَإِيتَاءِ ذِي الْقُرْبَىٰ وَيَنْهَىٰ عَنِ الْفَحْشَاءِ وَالْمُنكَرِ وَالْبَغْيِ ۚ يَعِظُكُمْ لَعَلَّكُمْ تَذَكَّرُونَ
“Dios ordena la justicia, hacer el bien y ayudar a la familia; pero prohíbe la obscenidad, la mala conducta y la opresión. Así los exhorta para que reflexionen.” (16:90)
وَاعْبُدُوا اللَّهَ وَلَا تُشْرِكُوا بِهِ شَيْئًا ۖ وَبِالْوَالِدَيْنِ إِحْسَانًا وَبِذِي الْقُرْبَىٰ وَالْيَتَامَىٰ وَالْمَسَاكِينِ وَالْجَارِ ذِي الْقُرْبَىٰ وَالْجَارِ الْجُنُبِ وَالصَّاحِبِ بِالْجَنْبِ وَابْنِ السَّبِيلِ
“Adoren solamente a Dios […] Hagan el bien a sus padres, a sus familiares, a los huérfanos, a los pobres, a los vecinos parientes y no parientes, al compañero, al viajero insolvente […] Dios no ama a quien se comporta como un arrogante jactancioso.” (4:36)
4. La inviolabilidad de la verdad y de los contratos
En una sociedad moderna construida sobre la confianza y el comercio, la honestidad y la integridad son primordiales. El Corán subraya estos valores como parte esencial del carácter del creyente.
• Integridad en los negocios:
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا أَوْفُوا بِالْعُقُودِ
“¡Oh, creyentes! Cumplan con sus compromisos.” (5:1)
• Estandarización y equidad:
وَأَوْفُوا الْكَيْلَ إِذَا كِلْتُمْ وَزِنُوا بِالْقِسْطَاسِ الْمُسْتَقِيمِ ۚ ذَٰلِكَ خَيْرٌ وَأَحْسَنُ تَأْوِيلًا
“Midan y pesen con equidad. Esto es lo más conveniente y mejor para ustedes.” (17:35)
5. El modelo de Luqmán: un código moral universal
Quizá la ilustración más poderosa de la etiqueta atemporal del Corán provenga de la historia de Luqmán y de los consejos a su hijo (31:13-19). Es un plano del “ser humano afable”:
- Evitar la arrogancia: “No rechaces a la gente [literalmente: ‘no vuelvas tu mejilla a la gente con desdén’] […]”
- Humildad al andar: “[…] y no andes por la Tierra como un arrogante […]”
- Habla consciente: “[…] y habla sereno […]”
- Paciencia: “[…] y sé paciente ante la adversidad […]”
No son reglas anticuadas, sino precisamente las conductas que forman el cimiento de toda sociedad educada, respetuosa y funcional. El Corán enseña además un profundo respeto por el fundamento de la familia, al afirmar: “Tu Señor ha ordenado que no adoren sino a Él y que honren a sus padres.” (17:23)
6. Integridad intelectual y rechazo de las noticias falsas
En una era de desinformación, el Corán establece un “protocolo de verificación” que es la base de las comunicaciones modernas y de la investigación científica. Prohíbe difundir rumores y exige pruebas.
• El mandato de verificar:
يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا إِن جَاءَكُمْ فَاسِقٌ بِنَبَإٍ فَتَبَيَّنُوا أَن تُصِيبُوا قَوْمًا بِجَهَالَةٍ فَتُصْبِحُوا عَلَىٰ مَا فَعَلْتُمْ نَادِمِينَ
“¡Oh, creyentes! Si una persona que transgrede se les presenta con alguna noticia, corroboren su veracidad, no sea que perjudiquen a alguien por ignorancia y luego se arrepientan de lo que hayan hecho.” (49:6)
• El rechazo de la conjetura:
وَلَا تَقْفُ مَا لَيْسَ لَكَ بِهِ عِلْمٌ ۚ إِنَّ السَّمْعَ وَالْبَصَرَ وَالْفُؤَادَ كُلُّ أُولَٰئِكَ كَانَ عَنْهُ مَسْئُولًا
“No hagan ni digan nada si no tienen conocimiento. Serán interrogados acerca de [lo que hayan hecho con] su oído, vista y corazón.” (17:36)
La lógica: Es un llamado a la evidencia empírica y a la responsabilidad intelectual. Enseña que un ser humano “moderno” no habla sin pruebas.
7. Responsabilidad medioambiental (el “Deen verde”)
Las sociedades desarrolladas modernas se definen por su compromiso con la sostenibilidad. El Corán concibe la Tierra como un depósito confiado (Amanah) y a los seres humanos como sus guardianes (Khalifa).
• Contra el derroche (sostenibilidad):
وكُلُوا وَاشْرَبُوا وَلَا تُسْرِفُوا ۚ إِنَّهُ لَا يُحِبُّ الْمُسْرِفِينَ
“[…] Coman y beban con mesura, porque Dios no ama a los derrochadores.” (7:31)
• Protección de los ecosistemas:
وَلَا تُفْسِدُوا فِي الْأَرْضِ بَعْدَ إِصْلَاحِهَا
“No siembren corrupción en la Tierra después de que se haya establecido en ella el orden […]” (7:56)
La lógica: La “corrupción” se refiere aquí a la destrucción ecológica y a la alteración del equilibrio natural (Mizan).
8. La ética del “desacuerdo amable”
En un mundo polarizado, las reglas del Corán para el debate son el patrón de oro de las sociedades pluralistas.
• Argumentar con excelencia:
وَجَادِلْهُم بِالَّتِي هِيَ أَحْسَنُ
“[…] Argumenta de la mejor manera. […]” (16:125)
• Respetar al “otro”:
وَلَا تَسُبُّوا الَّذِينَ يَدْعُونَ مِن دُونِ اللَّهِ فَيَسُبُّوا اللَّهَ عَدْوًا بِغَيْرِ عِلْمٍ
“Pero no insulten a quienes son invocados en lugar de Dios, porque insultarán a Dios con hostilidad sin tener real conocimiento [acerca de lo que dicen] […]” (6:108)
La lógica: Incluso cuando discrepas de las creencias fundamentales de alguien, el Corán prohíbe los insultos, promoviendo una cultura de discurso civilizado.
9. Justicia social y antirracismo
Mientras las sociedades modernas aún luchan contra el racismo sistémico, el Corán abolió el concepto de superioridad racial hace más de 1400 años.
• La diversidad como signo de Dios:
وَمِنْ آيَاتِهِ خَلْقُ السَّمَاوَاتِ وَالْأَرْضِ وَاخْتِلَافُ أَلْسِنَتِكُمْ وَأَلْوَانِكُمْ
“Entre Sus signos está la creación de los cielos y de la Tierra, la diversidad de sus lenguas y colores. […]” (30:22)
• La única medida del valor:
إِنَّ أَكْرَمَكُمْ عِندَ اللَّهِ أَتْقَاكُمْ
“[…] El mejor de ustedes ante Dios es el de más piedad. […]” (49:13)
10. El santuario de los padres: un mandato de misericordia infinita
En la jerarquía ética del Corán, el deber hacia los padres se sitúa inmediatamente después del deber hacia Dios. No es una mera “tradición cultural” de respeto; es un mandato legal divino de ofrecer una red de compasión a quienes nos dieron la vida. El Corán destaca específicamente a la madre, reconociendo el coste biológico y emocional único de su sacrificio.
• La deuda de la vida: el foco en la madre
Aunque se honra a ambos padres, el Corán se centra en las penalidades de la madre, para que su condición nunca quede eclipsada.
وَوَصَّيْنَا الْإِنسَانَ بِوَالِدَيْهِ حَمَلَتْهُ أُمُّهُ وَهْنًا عَلَىٰ وَهْنٍ وَفِصَالُهُ فِي عَامَيْنِ أَنِ اشْكُرْ لِي وَلِوَالِدَيْكَ إِلَيَّ الْمَصِيرُ
“Le he ordenado al ser humano hacer el bien a sus padres. Su madre lo lleva [en el vientre] soportando molestia tras molestia [Wahnan 'ala Wahn: ‘debilidad sobre debilidad’], y su destete es a los dos años. Sean agradecidos conmigo y con sus padres, pero sepan que ante Mí comparecerán al final.” (31:14)
La lógica: La expresión “molestia tras molestia”, literalmente “debilidad sobre debilidad” (Wahnan 'ala Wahn), es un profundo reconocimiento biológico del desgaste físico del embarazo y la lactancia. El Corán vincula la gratitud a Dios directamente con la gratitud a la madre, haciéndolas inseparables.
• El protocolo de interacción: el estándar del “uf”
El Corán fija un estándar de etiqueta superior a cualquier código social moderno. Prohíbe hasta el más mínimo sonido de irritación.
وَقَضَىٰ رَبُّكَ أَلَّا تَعْبُدُوا إِلَّا إِيَّاهُ وَبِالْوَالِدَيْنِ إِحْسَانًا ۚ إِمَّا يَبْلُغَنَّ عِندَكَ الْكِبَرَ أَحَدُهُمَا أَوْ كِلَاهُمَا فَلَا تَقُل لَّهُمَا أُفٍّ وَلَا تَنْهَرْهُمَا وَقُل لَّهُمَا قَوْلًا كَرِيمًا ﴿٢٣﴾ وَاخْفِضْ لَهُمَا جَنَاحَ الذُّلِّ مِنَ الرَّحْمَةِ وَقُل رَّبِّ ارْحَمْهُمَا كَمَا رَبَّيَانِي صَغِيرًا ﴿٢٤﴾
“Tu Señor ha ordenado que no adoren sino a Él y que honren a sus padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no sean insolentes con ellos, ni siquiera les digan: ‘¡Uf!’ Háblenles siempre con bondad. Trátenlos con humildad y compasión [literalmente: ‘baja para ellos el ala de la humildad por misericordia’], y rueguen [por ellos diciendo]: ‘¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me criaron siendo niño’.” (17:23-24)
La lógica del “uf”: La palabra “uf” representa la unidad mínima de frustración: un suspiro o un gruñido de fastidio. Al prohibir incluso esta pequeña expresión, el Corán crea una barrera psicológica contra el maltrato o el abandono de los mayores. Exige hablarles “con bondad”, que es el nivel más alto de comunicación amable y amorosa.
El ala de la humildad: La metáfora de “bajar el ala” describe a un ave que protege a sus crías. En la vejez, los papeles se invierten; el hijo debe convertirse ahora en el santuario del padre y de la madre, ofreciéndoles la misma misericordia y protección incondicionales que un día recibió.
• Misericordia más allá de la fe
El mandato coránico de cuidar de los padres es tan absoluto que trasciende las diferencias religiosas. Incluso si los padres se oponen por completo a la fe del hijo, el “código civil” de la bondad sigue siendo obligatorio.
وَإِن جَاهَدَاكَ عَلَىٰ أَن تُشْرِكَ بِي مَا لَيْسَ لَكَ بِهِ عِلْمٌ فَلَا تُطِعْهُمَا ۖ وَصَاحِبْهُمَا فِي الدُّنْيَا مَعْرُوفًا
“Si tus padres se esfuerzan por hacer que caigas en la idolatría de dedicar actos de adoración a otro que Dios, lo cual es algo que no te he enseñado, no los obedezcan pero trátenlos con respeto. […]” (31:15)
La lógica: Puedes discrepar en el nivel más alto (la teología), pero tienes prohibido ser desconsiderado en el nivel humano. Esto garantiza que la unidad familiar siga siendo un santuario de paz, al margen de las disputas intelectuales o religiosas.
Conclusión: la seguridad social del alma
En muchas sociedades modernas, los ancianos suelen ser desplazados a la periferia de la vida. El Corán, en cambio, institucionaliza el “cuidado de los mayores” no como una carga, sino como un camino hacia la salvación espiritual.
- A la madre se le da prioridad por su labor física y su sacrificio únicos.
- Al padre se le honra por su papel en la tutela y la crianza.
- Al hijo se le educa en una inteligencia emocional extrema, aprendiendo a reprimir hasta un “suspiro” de frustración para preservar la dignidad de sus padres.
Este es el cimiento de una sociedad “desarrollada”: una que no desecha su pasado, sino que lo honra con el “ala de la humildad”. Cuando los musulmanes de hoy no ofrecen este nivel de cuidado, no están siguiendo una religión “atrasada”; están fallando a la hora de estar a la altura de los altísimos estándares éticos “modernos” que el Corán exigió hace 1400 años.
El problema de las desviaciones culturales
La percepción de que el islam es incompatible con las sociedades modernas a menudo no es una crítica al Corán, sino a prácticas culturales que se han confundido con la religión. Es vital reconocer que el comportamiento de muchas poblaciones musulmanas, hoy y en el pasado, se ha desviado significativamente de esta clara ética coránica, con frecuencia por la fuerte influencia del tribalismo regional y de los variados paisajes culturales que los musulmanes habitan en todo el mundo.
El marco ético del Corán es universal y atemporal. Fomenta una sociedad basada en la justicia, la compasión, la honestidad y el respeto: valores centrales de cualquier sociedad desarrollada e instruida. El problema no reside en el mensaje divino, sino en la conducta humana que, en muchos casos, se ha alejado de los claros mandatos del Corán hacia tradiciones culturales que el Corán vino originalmente a abolir.